Fuimos peces y después fuimos dinosaurios. Fuimos monos, hombres, Planetas. Sangre, sexo, cielo. Libros que no leímo...

domingo, 10 de junio de 2012

La angustia de preferir sombras





Ahora vivo en el tercer piso de un edificio ubicado en el corazón de Chollywood. Sin embargo, es otro lugar de paso. Hace tiempo que estoy de paso, que el paréntesis no quiere cerrarse. Soy un fantasma. Pensar que afuera se gradúan de licenciados, se casan, tienen reuniones, trabajan como hormiguitas para construir el sagrado patrimonio. Yo estoy fuera de juego, mirando la gente pasar, lavando platos,  esperando para trasladarme a la siguiente estación fantasma. Al menos ahora ya me he bajado del barco ebrio. Aquí, desde el tercer piso, escucho un ruido todo el tiempo. No es el mar: es la ciudad. Trailers, buses, autos, vendedores ambulantes, chapas, niños. El ruido es tan intenso que no me deja escuchar mis propios pensamientos; así, cuando estoy teniendo una idea ,  escucho el pito de un camión y todo se va a la mierda. Toca prender la tele o poner música para tapar el ruido blanco:  basura para tapar la basura.
Pensé que podría dedicarme a vivir, como dice ella, es decir, centrarse, conseguir trabajo, ganar dinero, hacer compras en el súper, dormir temprano, comer algo más que no sea atún o arroz hecho bolas o shawarma o empanada chilena o almuerzos de a dólar. No estar chuchaqui la mayor parte de la semana,  no pasarse embobada del zapping día y noche ( ¡Santo zapping! Nada que tú no puedas curar)…

A esta hora los vecinos empiezan a follar, deben ser otros desempleados para estar tirando un lunes a las 11 de la mañana. La cama cruje al ritmo de sus movimientos, in creccendo. ¿En qué posición estarán? l?, ¿pensaba en otra? , ¿se vibo?, ¿se vino dos adolescentes esconidods, tal vez primos. Tal vez los dos son hombres, o mujeres,¿él encima de ella?  ¿ en 4?... ¿Serán viejos? , ¿ o dos adolescentes escondidos?, tal vez primos. O dos  hombres, o dos mujeres, o un trío...  ¿habrá amor? , ¿se vino ella?, ¿terminó él?, ¿pensaba en otra? , ¿ella pensaba en otro?, ¿lo tendrá grande?...
Es asqueroso pensar que el sexo es una costumbre que tiene por  objetivo secreto crear un nuevo ser humano anodino que no hará más que evadirse con polvos tristes para crear otro individuo triste. Y bla bla bla. Círculo vicioso. Cadena perpetua. 
Mejor dejo de pensar en esos manes y me voy a bañar. Pero me da pereza , sobretodo porque es ducha eléctrica. En Memphis era un placer bañarse, la ducha era una especie de Caverna de Platón en la que no pasaba el tiempo y el calor te protegía de todo. Aquí es diferente, es una tortura por la que hay que pasar si se quiere mantener un mínimo de higiene.  Toca hacerse al dolor y dejar que dos míseros chorros te cubran la espalda... pero te acostumbras, al fin y al cabo “a todo se acostumbra el hombre, menos a no comer”.
No tengo dinero ni recursos ni esperanzas, y no soy la mujer más feliz del mundo, aunque por lo menos, "amor" no me falta.  Sería el colmo que los vecinos se amen  y  yo ande en época de vacas flacas: es lo peor que te pueden hacer. Supongo que se debe a la ley de la compensación, o a la teoría de la estadística del ex soltero de Muisne. Según él, si te ocurre una desgracia, no te ocurrirá otra en los próximos días, por estadística.  Entonces tienes una especie de licencia para jugar con fuego: puedes drogarte, beber como imbécil, tirar sin condón... abusar de tu suerte, que te debe puntos. Entonces si no tienes trabajo ni casa ni comida, es "poco probable" que falles en el amor: ¡ya sería el colmo!...

Pero miento. Tampoco tengo amor. Si,  ¡es el colmo!. Lo que tengo es una colección de sombras. Parece que amo lo que está lejos. Yo te prefiero fuera de foco. Las manzanas prohibidas, ch ch… es decir, soy mal llevada, porque para amar es preciso espiarte, si no no hay chiste.Uno es ninguno. La hidre intime que llevo dentro saca sus dientes. Es inevitable amar el vértigo. Y el vacío provoca más vacío y quizá esto se deba a estar pobre de espíritu. “La falta sólo la puedes llenar tú”, dice mi mamá, mi profesor, el libro de autoayuda, el programa del Dr. Albuja… Pero cuando pienso en esto me entran ganas de tomar una cerveza bien fría para no pensarlo más. Y lo hago, y esta hace que necesite otra cerveza fría. Y un tabaco. Y así termino en la zona en un desfile de batracios entrando al aguijón a ver a las Suripantas Sangrientas. Ya pues, mucha huevada también, esta ciudad necesita un poco de rock sangriento que levante muertos y arrastre con la impavidez franciscana. Las chicas telúricas destruyen todo. Arrasan con todo. Huracanes y más huracanes a la vena, love you caramelo súper-hiper-ácido…
Tomo un ron en la barra y después un tequilla y después una cerveza. Y no he llenado la falta.

La falta es eso que te falta cuando no te falta nada. Es decir, parece que te acostumbras a desear. Tener hambre, querer chocolate, querer a una persona, es parte de la integridad del ser. Paradójicamente, el deseo es parte de la integridad.
Entonces, cuando muere la falta, algo falta. Y empiezas a sufrir. A sufrir por no desear. Y recurres al autogol para  volver a tener sed. Y no puedes dejar de buscar tu alma: lo haces a través del alcohol, de la noche, de la droga, de las letras. Buscas tu alma y arriesgas la piel (porque estás ciega y no sabes que el alma es la piel)....

Por esto de la falta es que buscas algo imperfecto. Algo que no te satisfaga: eres adicta al deseo. Por esto de la falta es que yo me enamoro de gays. Soy, como quien dice, un imán de homosexuales. Amar lo que jamás podrá  amarte: enfermedad pura y dura.
El tipo de “hombre” que me atrae tiene un “algo” que no sé qué es, algo misterioso, callado, oscuro…. me atrae un ser que no es guapo ni fuerte, tampoco es precisamente una lumbrera, pero ese “hombre” tiene “algo”… pues ¿sabes qué es ese algo? resulta que ese “misterio” es simplemente el halo que cubre su irrevocable homosexualidad…
El tipo de hombre que me atrae se caracteriza por no ser hombre, sino menestra, badea, sopa…  se le cuartea el tumbado, se le caen las compras, le gusta el tallarín sin sopa, el arroz con chancho. 
No los culpo. No son ellos, soy yo. Que quede claro que no soy homofóbica, sólo una heterosexual que gusta de homosexuales. No, ni siquiera de homosexuales,  sino de una especie híbrida que no llega a ser gay ni hétero, que no llega a ser nada  porque no tiene el valor de amar lo que desea, individuos que construyen una pequeña civilización en un clóset en el que no entra nadie más que ellos . Egoísmo puro. Tampoco los culpo. Cada uno tiene sus huevadas, por supuesto yo también tengo las mías, y la más grande es precisamente esta: elegirlos a ellos. No me culpo. Estos chicos son la presa perfecta para adictos a peras salidas del olmo, pues en su ausencia (que sucede la mayor parte del tiempo) puedes imaginar  lo que te da la gana,  crear algo que será siempre perfecto... porque no existe.
Por supuesto, el Dr. Albuja no llamaría amor a esto.

Pero ¿qué hago, si prefiero la huella?....
 Es más fácil así, enamorarse de la ausencia… porque es ahí cuando puedes volar construyendo infiernos… además: la falta hace que extrañes eso que en realidad no existe. La sombra te recuerda al cuerpo, pero el cuerpo no quiere otra cosa que la sombra. Prefiero dormir pensando en nosotros dos que dormir con vos… El ser humano está enfermo. Corrijo: yo estoy enferma. No me puedo pasar la vida comiendo enlatados y amando sombras.

martes, 1 de mayo de 2012

Desvarío de microbios en la piel y manzanas podridas en Memphis: la sed infinita….




El microbio

Dentro de la piel hay un microbio asesino. Te devora de a poco, te come los tejidos, las vísceras, el alma. Tal vez ese microbio sea el alma. Se mueve en silencio contaminando la sangre y hace que sientas un calor en la garganta, una sed absurda que te impulsa a devorar manzanas.

Es el ocaso de Memphis: ovejas muertas, focos quemados, teléfonos sonando. 
Y alguien me dice que en días como hoy los hongos crecen...  y no nos damos cuenta.

Las manzanas

Las manzanas son rojas y brillan como estrellas, pero una vez que las pruebas, sientes náusea. Desde que vivo en un paréntesis no hago más que morder manzanas. Sé que algún día esto acabará, pero hasta que eso suceda, clavo los dientes en pieles rojas para después vomitar como una bulímica histérica. Estas frutas no dan nada: sólo un hambre incontrolable que hace que  nos comamos unos a otros, como vampiros, porque una vez mordido, la sed empieza y ese es tu fin. La ansiedad te cegará, te hará incluso, matar….
Entonces devoras manzanas como si quisieras arrancarte la piel.  Cada vez que muerdes una, algo se muere dentro de ti, cada vez que muerdes una, sangras. Pero no puedes parar. Cada bocado te hace añicos por dentro. Y aunque sólo se come manzanas en Memphis, cuando abres los ojos, la herida es real.

La sed infintita

Después de la piel hay más piel, después de la superficie, más superficie, Después de la puerta otra puerta.  Los que hemos injuriado a Diógenes no podemos ir más allá: un pájaro siempre estará devorándonos el hígado.  Así transcurren los días en el vacío de Marilyn: tomando pastillas para desear más pastillas. Mientras afuera hay incendios en la ciudad de ácaros a los que no les queda más que follar, follar mientras afuera se acaba el mundo. Follar para no morir o  follar hasta morir. Follar para olvidar, para evadir impuestos, para matar el sueño, para provocar sueño. Para evadir el dolor: dolor de muela, de barriga, de espalda, de pecho, de cabeza. Follar hasta dejar de ser uno mismo.
 Aquí el tiempo es líquido y si se quiere romper la pared, necesitas ingerir algo. Entonces  vuelves a comer manzanas.  Lo haces para matar el microbio que está  adentro.  Aunque no sabe bien, muerdes. Y la piel de la manzana es tu propia piel.  Nunca es suficiente. Quieres rasgar la piel hasta encontrar al microbio. Aunque para eso tengas que lastirmarla. Te abres los tejidos buscando el alma, buscando algo, buscando la última sensación. Parece que estás cerca, a un paso. Y rasgas más. Hieres más.  Y cuando estás casi desecha te das cuenta  que no hay nada, sólo piel. Piel y sangre...

domingo, 29 de abril de 2012

Conclusiones precipitadas

1. La paranoia mueve montañas.  La ley de la repulsión: mientras más huyes, más te acercas a él....
2. Unos cocinan, y otros comen...
3. El pozo es negro y profundo. Cuando llegas al fin, es el principio....

miércoles, 25 de abril de 2012

La ventana indiscreta 1 (volverse "auto-espía")



“Un cineasta es como un mirón, un voyeur. Es como si la cámara fuera la cerradura del cuarto de tus padres. Los espías y te das asco, te sientes culpable. Pero no puedes dejar de mirar”, dice un personaje de “The Dreamers” , película de Bernardo Bertolucci, citando a su vez, Cahièrs du cinéma . Sí, toda obra artística debe ser una búsqueda, un ojo que espíe, que indague en lo prohibido, que se atreva a mirar más allá. Sin embargo para mí también funciona al revés: el placer no es sólo del que espía, sino del espiado.  Sabes que te están mirando… y no cierras la  cortina. 
Así como espío situaciones, palabras e imágenes, abro una ventana para exponerme ante el mundo. Y la acción creativa consiste en eso, en construir esa ventana. 
Hay situaciones en las que todo parece confabularse,  el universo está lleno de signos que intentan armar un rompecabezas perfecto. Entonces quisiera guiñarle el ojo a Dios, o mejor dicho, devolverle el guiño, pero cuando me dispongo a hacerlo me doy cuenta de que no hay nadie al rededor.  Soy yo,  el universo  y ese guión invisible que aún nadie ha escrito. ¿Qué me queda? , ¡escribirlo!, es decir, construir ese cómplice. Crear un agujero que invite a espiar lo que gusta y asusta,  un ojo que registre mi vida, y así, convertirme en mi propio testigo...  y sentir el privilegio de espiarme a mí misma.

jueves, 12 de abril de 2012

Una notita para mi ñaño




Ñaño, lo prometido es deuda. No he podido decir una palabra sobre ti. Todos los días te pienso, pero no te puedo hablar. Siempre que tengo miedo, escucho tu voz y me tranquilizo, y te veo vestido de Cuervo sonriendo en alguna parte. Tú sabes cómo es eso, es algo entre tú y yo.
Ayer al fin pude llorar por ti. Estábamos tomando unas chelas y de repente llegó esa canción, la de Charly, ojos de video tape. Entonces: algo de vos llega hasta mí… Te veo en tu departamento tomando media de zhumir, caminando por la Floresta con el Gordo. Nos abrazamos, tomamos más chelas y nos decimos ñaños, ¿te acuerdas de la vez que empezamos con eso? Fue en la primera fiesta de fin de rodaje, y se nos ocurrió a ti ya mi, después todo el mundo se empezó a llamar así.  Pero fuiste tú el que me dijo primero “ñaña”.
Ñaño, todo era el principio, olía a nuevo, a futuro… haríamos muchas cosas, pero hasta mientras, teníamos Sui Generis e infinitas cervezas hasta el amanecer. Tu voz es algo que siempre está conmigo… y tu risa. Pero el viento sopla juerrte,  y cada vez que intento pensar en ti una pared blanca se interpone, algo sólido que me impide entender cómo es que ya no estás en esta tierra…
Pero te decía que ayer escuché esa canción,  y me acordé del Nico también. Los dos estaban presentes en el chupe. Así de fuerte. Y lloré. Y  pensé en esa vez que cantamos Los Iracundos en el youtube, ¿te acuerdas? Y Resistiré….
La otra vez llegaba a mi casa en la noche y el cielo estaba despejado. Miles de estrellas resplandecían en el cielo. Galaxias, estrellas amarillas, azules, rojas. Todas brillaban como diamantes . Me quedé mirándolas unos tres minutos seguidos. Las estrellas están lejos y yo las miro, quizá en este instante ya no existan, pero yo las miro. Y miro el pasado, y tal vez  el futuro. ¿Entiendes lo que te quiero decir?

Un tiempo pensé que el suicidio también puede ser un jaque. La sociedad no te mata sino que te pone la pistola en la mano y hace que te dispares. Pero tú lo tenìas planeado.  Te fuiste a la francesa de esta reunión aburrida, antes de que sea demasiado tarde. No quisiste ver el olocausto canibal. It's better to burn out
Than to fade away... 
Y ahora estás On the road, trough the roof and underground…
Quería decirte estas cosas, que me acuerdo de ti, que siempre veo al Cuervo sonriendo y escucho tu voz y tu risa...  y eres como un ángel que me ayuda a combatir el viento. Gracias por eso.

martes, 20 de marzo de 2012

“Touched for the very first time”


 ...es decir sangrando y con escalofríos que parecen de placer, pero que no dejan de ser intentos de violación…
-D.C.L




Uno: Le pedí que me visitara en sueños, y así lo hizo.

La última vez que hablamos hablamos de la primera vez.  Ya sabes, el mar, el vino, la piel.
Ahora estamos lejos, intentando desenterrar memorias para encontrar una página en blanco que pueda ser marcada con tinta roja... por primera vez. 
Yo me refugio en la matrix intentando desconectar, él escapa del carnaval Ibérico, nos separa el mar.  Nuestra única posibilidad de encuentro sería en un sueño, mejor si es uno de esos que él llama “indecente”.
Pero cuando cierro los ojos lo encuentro en una plaza. Está metido en una pileta, intacto,  sus ojos son tan tristes como los  de un elefante bebé...  el agua cae sobre su cara y él no hace nada por evitarla. Me meto yo también en la pileta, le digo que nos vayamos a Grecia. Pero no me escucha: sus ojos miran la otra orilla….

Dos: La desaparición de la bufanda blanca (como la nieve)

Quién diría, hace unos días quería asesinar ovejas y hoy  viajo en una moto. Hay estrellas en el cielo, estrellas azules y rojas que explotan y me dicen que todavía es posible descubrir mapas en los ojos de los gatos. 
Aunque pensar en Rebelde sin causa sería un insulto, imagino a James Dean, y todavía con un poco de ron  en las venas, le pido que acelere. Entonces  siento una fuerza que me jala hacia atrás. Cuando nos detenemos descubro que mi bufanda (que no es mía) ha sido tragada por la llanta. Intentamos zafarla pero es demasiado tarde, los dientes de esa rueda la han degollado sin piedad. Arranco un pedazo de felpa que parece un copo de nieve salido de un agujero negro. Me da un calambre en la espina dorsal.

Tres: Nieve en el mar

Aún quedan residuos de otro sueño: 
Mis pies tocan la nieve blanca bajo el agua azul del mar. Es el fin del mundo (ese que él quiere presenciar). Y la nieve ha cubierto la arena (la tormenta de arena).
Pienso en la nieve, en mi bufanda blanca en la garganta de esa llanta asesina. Y sé que algo se ha ido para siempre…

 Cuatro: 
"Si te disparan, sangras"
-Sumire

En ese mundo delicado y caliente nosotros estamos en blanco y negro, somos los otros,  las sombras, el negativo. Y qué más da si es  verdad o mentira, qué más da  si de todos modos sangras.
Entonces sólo una bala podrá atravesar el Océano, las montañas mágicas, los desiertos de sal; destruír pupilas hambrientas, violar silencios . ¡Y ya! seremos “Touched for the very first time”
Si eso sucede atravesaremos el espejo . Allá está ella , su refrigeradora no está vacía y sus medias son pares.  Y allá también está él, y la bufanda blanca, por supuesto. Pero para llegar allá tenemos que inventar una palabra, una nota musical, un color, algo que se transforme en  esa bala capaz de destrozar el tejido del tiempo, de herir el espacio como un pájaro de fuego, como la trompeta de Miles. Y así pasar, al fin,  al otro lado….

 Cinco: Propongo un pacto que selle

Una vez que te han disparado no hay nada que hacer. La puerta se cierra y no puedes volver. Por más que grites, no podrán escucharte. Ya has dado ese paso en falso,  eres invisible al resto, vibras en otra frecuencia.
No tengo miedo, mis pies se hunden en la nieve y  el mar, camino ciega y a paso firme,  directamente al vacío. Sé que cada paso que doy es un paso más hacia la perdición. No me importa, soy un kamikaze.

domingo, 4 de marzo de 2012

Notas para escribir un cuento que tal vez se llame "Un hombre muerto en Absurdistán, ese infeliz al que dieron suicidando...."





    
   -Usted está muerto
  -¿Ah?
  -Aquí está su acta de defunción, ¿alguna otra prueba?
  - ¡¿Muerto?!
  -Usted murió hace dos años. Señor, me hace el favor y se retira, que hay más gente esperando en la fila…


 Este  lunes me despertó una noticia hermosa. Un hombre no puede renovar su cédula porque  el Registro Civil lo declara muerto. Según los funcionarios el sujeto lleva dos años enterrado. Sin embargo  el hombre aún habla, y cuenta enojado que los burócratas obligaron a su esposa a poner "viuda" en su cédula. "¿Dónde quedó el sentido común?, señores del registro civil?", dice Bernardo Abad indignado, y después,  "Señores del registro civil: ¡Hablen serio!"

¡Absurdistán! Kafka hubiera flipado en Ecuador, pienso todavía dormida, y obviamente se me ocurre escribir un cuento inspirado en pasillos largos, archivos, burócratas con sombrero, juzgados interminables. Un sujeto a quien El Gran Otro da por muerto. El infeliz intentará probar que está vivo pero la sociedad se encargará de ningunearlo. Entonces,  con todos los juicios perdidos,  no le quedará más remedio que morir. 

"El hombre muerto en Absurdistán" podría ser el título . El relato sería una especie de diario y empezaría así “Dicen que estoy muerto”.

El hombre describe en primera persona el incidente del registro civil. Es un burócrata sin dientes quien le da detalles de su muerte.  Ha sido hace dos años y ha sido un suicidio. Su esposa lo ha encontrado en el piso de la cocina, con los ojos abiertos en medio de un mar rojo. 
El hombre resuelve en que es mejor zampar un puñete en la cara del enternado sin dientes, y los guardias lo sacan a patadas . 

¿Y después qué ?

Desesperado  visita a un psicoanalista. Aunque está seguro de encontrar apoyo en esa cita, el doctor también sostiene que  ha fallecido, "debes aceptar tu muerte" le dice parcamente. Angustiado acude a un Padre, pero  en la Iglesia también lo consideran cadáver.  Su mujer es la única que le cree, a pesar de que le han obligado a poner “viuda” en su cédula. 

¿Y el juzgado?, ¿Qué pasa con sus antagonistas, los burócratas?


Los señores del registro civil le convocan a un juicio para tratar su caso. Si gana, tendrá cédula y podrá votar, si  pierde, será enterrado. El tipo busca un excelente abogado y se prepara para el gran día, sin embargo cuando camina en la calle la gente no lo mira, cuando cuenta un chiste nadie se ríe y cuando intenta intervenir en una conversación todos le hacen callar. Es inútil,  el ser es cada vez más impotente. Su abogado ya no le cree. Tampoco su mujer le cree. 
  Es verdad que  hace mucho que no se enamora, que no ha gritado de placer, ni de dolor, que sus  últimos viernes más han parecido lunes, que tiene tos, migrañas y a veces le falla el corazón; que ya no le gusta salir, que su soledad es cada vez más celosa y se vuelve cada día más egoísta. Si bien es cierto todo eso, el señor todavía llora cuando ve el mar, todavía tiene hambre  y come y tiene sexo. Pero ellos dicen que está muerto. 

Si, claro ¿Y el final?

La sangre es la única prueba de su existencia, piensa mientras se corta la piel con una navaja. La sangre es tan roja y  espesa, tan densa, que el hombre se asusta y llama a una ambulancia. Pero se detiene  ¿para qué haría algo así? Si él ya ha muerto….
 Entonces prepara las medidas para su ataúd. Hace una lista de la gente a la que invitará a su funeral, consigue un lindo traje, se baña y se perfuma. 

 La historia ha llegado a su fin, ahora sólo falta escribirla...