Después de congelarme en el mundo real, no me queda otra que buscar calor en el Infierno.
El Demonio de la Perversidad me da la mano y salto con él al abismo. Ahí me encuentro con mis semejantes. El club de los que sobran. Mientras unos se juntan por atracción, nosotros lo hacemos por repulsión, la venganza es lo que nos une. Buscamos la última sensación pero nada nos basta. Its never enough. Hemos perdido y queremos extender la penumbra hasta el infinito, perdernos en la nada contemplando amaneceres al revés.
Tánatos me mira a los ojos a través de sus pupilas dilatadas, “siempre nos queda la noche”, me dice al oído. Entonces doy ese paso en falso y atravieso el espejo. Ahora soy invisible, ningún reloj podrá tocarme.
"¡Bienvenida al horfanato de reflejos!", me dice riendo, entonces sé que no hay más lucha: hemos renunciado al color, le damos la espalda al Día y declaramos la guerra al Tiempo. Es una huelga contra Dios, una rebelión contra el Destino.
Mientras ellos levantan un templo a las Sombras, yo beso a Tom Baxter. Afuera Gil Shepherd se puede ir a Jhonsosn s Island en primera clase. Nosotros nos quedamos en las cavernas platónicas, donde huir es la única ley. No necesitamos de la Verdad ni de la Luz. Preferimos flotar en un barco translúcido que recorre la vacuidad sin dejar huella. Nada puede interrumpir su viaje. No hay icebergs de realidad que atenten contra una mentira tan jonky.
¡Que nadie se atreva a prender la luz!; el que lo haga, será asesinado…
Fuimos peces y después fuimos dinosaurios. Fuimos monos, hombres, Planetas. Sangre, sexo, cielo. Libros que no leímo...
martes, 28 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
diva-gaciones existenciales para bipolares

Me gusta pensar que alguien me espía, que sigue mis pasos y no está ciego (como yo). Este testigo silente me manda Señales Divinas. La canción que suena en la radio del taxi, la frase que leo en la revista de la sala de espera, el dibujo de la envoltura de un caramelo. Todo es una señal. El universo está lleno de signos que intentan decirme algo que un día voy a descifrar. Sonrío en complicidad con el Cosmos, sé que cuando toque fondo me voy a encontrar cara a cara con el Gran Ojo, entonces el rompecabezas se armará y todo será comprensible y justo. Las pequeñas señales se revelarán y ya no habrá dolor. Pero hasta que esta fecha llegue, habrá que esperar, encontrar las costuras del fabuloso destino que algún día me será develado.
El Desierto de lo Real
"Para aburrirme prefiero sufrir"
-Charly García
"Para aburrirme prefiero sufrir"
-Charly García
Nadie me espía. No existe el Gran Ojo. El significado es el significante. Lo de las señales, más que una cuestión mística, es una cuestión mental que podría ser el inicio de un rito obsesivo-compulsivo. Lo sé porque después de quedarme indefensa ante el desorden de las piezas inconexas que creía parte de un rompecabezas, llego a la clásica pregunta que desconcierta a los creyentes ¿Y si no fuera así?, si después de la superficie, ¿hay más superficie?. Vértigo. Preferimos cumplir un Destino Fatal a no cumplir ningún Destino. Preferimos la tragedia a la nada. “Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno”, decía Borges. Preferimos dejar que un buitre nos coma eternamente el hígado, que desaparecer para siempre.El azar es el verdadero infierno. Nos aterra pensar que después de la muerte no habrá ángeles ni águilas de fuego, sólo el triste y descarado Desierto de lo Real.
Del eterno divagar del Zombie
“Apocalipsis 20:14 Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego”
Si hay algo seguro es esto: no queremos palmar. Nos aferramos al mundo como chinches. Aunque seamos infelices queremos seguir consumiendo oxígeno. Los mortales luchan contra la naturaleza, se ponen botox y permanecen en la tierra como zombies, dando tumbos con el cuerpo operado. Insisten en seguir existiendo a como de lugar, se aferran a la vida como un borracho cargoso que no se quiere ir de una fiesta a la que no fue invitado ( y no hablo de los viejos ni de los enfermos, sino de los zombies espirituales, esos que no nacieron para la vida y sin embargo se aferran a ella). Entonces la condena no es la muerte, sino la eternidad. El Apocalipsis muestra la imagen desgarradora de un hombre que se suicida y no se muere, no tiene escapatoria, está destinado a una putrefacción sin fin. Por eso las sombras no existen solas y la muerte es la única posibilidad de huella.
Suicidios imposibles

Lo que me queda
Sentar a la Belleza en las rodillas.
Y no encontrarla amarga. Y no injuriarla.
Y no encontrarla amarga. Y no injuriarla.

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