Fuimos peces y después fuimos dinosaurios. Fuimos monos, hombres, Planetas. Sangre, sexo, cielo. Libros que no leímo...

viernes, 5 de agosto de 2016

Bienvenidos al desierto de lo real.

Dibujo inspirado en The Matrix. Lo hice por ahí en el 2008, con plumilla y tinta china.




¿Las estrellas cuelgan del cielo con hilos?, ¿Alguien sostiene al sol con sus manos y lo hace salir cada mañana?, ¿Cuáles son los dedos invisibles que juegan con la luna? sí, la pregunta es, ¿Dónde están los tramoyistas de esta farsa que se llama vida? Y más que eso, ¿Quiénes son? . En algún lugar del inconsciente colectivo está la idea de que el cielo es una bóveda sólida que se podría romper si se la toca con los dedos, es decir, la idea de que el Universo tiene un principio y un fin,  y por ende, una puerta hacia otro mundo en el que están los que mueven los hilos de este; otro mundo que es el auténtico, el puro, el verdadero.  Esta es una de las ideas que surgen con la película The Matrix (1999) creada por las hermanas Lana y Lilly Wachowski[1]  ¿quios. Es la aceptacan Otro somos nosotros. o varios (los clones no son uno, son varios). Esmos todos. Es la aceptacy protagonizada  por Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss y Hugo Weaving. The Matrix  se estrenó en los Estados Unidos el 31 de marzo de 1999 siendo el primer filme de una trilogía (The Matrix Reloaded (2003) y The Matrix Revolutions (2003). The Matrix  es considerada una película de culto debido a sus conceptos filosóficos posmodernos, basada en la primera película se han hecho varios cortos de animación, juegos de video, novelas ilustradas.

En el futuro la humanidad ha perdido la guerra contra las máquinas y sólo quedan escombros. El mundo es un paisaje post-apocalíptico. En Zion- la última ciudad humana que sobrevive- las pocas personas que han resistido están conectadas a máquinas, las cuales se alimentan de ellas. Mientras los cuerpos desnudos son atravesados por tubos que recuerdan a la obra plástica de H. R. Giger, las mentes viven una falsa realidad virtual creada por programas de computadora que genera la mátrix. Una realidad virtual más soportable: es 1999, la guerra aún no tiene lugar, la civilización occidental todavía existe. En esa realidad, Thomas Anderson, un hacker que vive en Chicago, recibe un llamado. Deberá elegir entre la píldora azul (no despertar, fingir que no ha pasado nada y seguir siendo T. Anderson) y la píldora roja (la verdad, por más difícil que esta pueda ser). 

La película hace varios guiños a los clásicos de ciencia ficción y a la filosofía posmoderna. Thomas Anderson despierta en su habitación y recibe un mensaje en el ordenador: “Despierta. La matrix te tiene. Sigue al conejo blanco”, dicen las letras verdes en su pantalla. Acto seguido, golpean la puerta. Son clientes de Anderson que quieren mercancía. Anderson saca el software pirata que les entregará, de un libro: Simulacro y simulación de Jean Baudrillard. Los que han leído este libro saben que  The Matrix está basada en su filosofía, la cual plantea que la representación ya no es menos fuerte que el “original”. Vivimos un simulacro de realidad. En la película, irónicamente el libro ha sido vaciado y solo funge de caja, solo conserva la forma de libro, es decir, es la simulación de un libro. Seguido a esto, Anderson encuentra al conejo blanco (guiño al clásico “Alicia en el país de las maravillas”) tatuado en el brazo de una de las chicas que está en el umbral de su puerta y a la que él obviamente sigue. Y empieza el viaje en el que dejará de ser un hacker llamado Thomas Anderson y se convertirá en Neo, el héroe que liberará a la humanidad de la Mátrix. 

 El viaje de Neo, al igual que el de Alicia, es un viaje metafísico, el viaje de alguien al que la realidad le parece insuficiente porque presiente que atrás de todo hay algo más. Tal vez por eso, cuando Neo está a punto de emprenderlo, uno de los personajes le dice: “Abróchate el cinturón, Dorothy. Kansas está a punto de desaparecer.”, haciendo otro guiño a la fantasía, esta vez a El Mago de Oz. 

Allá, al otro lado, el guía de Neo es Morpheo. Es oportuno señalar que Morpheo era un dios de la mitología griega, hijo de Hipnos (sueño) y de Nicte(noche); uno de sus hermanos era Tánatos (muerte).  Morpheo también quiere decir guardián de los sueños. En la película Morpheo guía el viaje físico y espiritual de Neo. Es él quien le hace un recorrido por La Mátrix. Al contrario de Alicia en el país de las maravillas, la otra realidad que se plantea en The Matrix no es ilusoria ni bella, es real y oscura. Como en el cuento La Noche boca arriba de Julio Cortázar, en The Matrix aquello que es “real” es lo que aparentaba ser ilusorio, y la realidad que se creía original, es la “falsa” (aunque después el discurso se complejice al plantear ninguna realidad como original ni falsa, sino todas las instancias como parte de una serie infinita de variaciones). Si el mundo de oficinas, café instantáneo, cabinas telefónicas y discotecas no es más que una farsa, ¿cuál es la realidad?. Morpheo se la enseña a Neo: el cielo truena. Chicago (y el mundo entero) es un botadero árido en el que las máquinas se alimentan de seres humanos. “Bienvenido al desierto de lo real”, dice Morpheo, citando otra vez a Baudrillard. El desierto de lo real no es un paraíso. Lo que hay más allá de la Tierra no es el Cielo ni algo sublime. No es La Verdad a color como en el caso del mito de la caverna de Platón. Tampoco es el infierno (Que Dios exista aunque mi lugar sea el infierno, dijo Jorge Luis Borges) sino el vacío. La nada. Los escombros. Desierto.

Poner en tela de duda a la realidad no es una idea nueva. La literatura de  Phillip K. Dick, la filosofía de Jean Baudrillard, el mito de la caverna de Platón, la película Ghost in the Shell son algunas de las obras que anteceden y sirven como inspiración a The Matrix. En 1977 Dick ya dijo algo que sería una idea central en la película de las hermanas Wachowski : "Vivimos en una realidad programada computacionalmente y la única pista que tenemos es cuando una variable es cambiada y una alteración en nuestra realidad ocurre". En el libro Time Out of Joint (1959) del mismo Phillip K. Dick, el personaje principal, que vive en una ciudad de California a finales de los años 50, poco a poco descubre que dicha ciudad es sólo un montaje preparado. Otro ejemplo parecido es El show de Truman (1998), de Peter Weir. En esta película el personaje principal es presa de una farsa en la que su propia vida es un programa de televisión. Estos ejemplos son versiones de una misma tesis: el universo podría tener un límite, y ese límite quizá podría ser la puerta a otro comienzo. Palpar el fin del Universo con las manos (escena que se muestra gráficamente como una metáfora ilustrada en Truman Show), ese hecho que imaginaban ciertas miologías en las que se pensaba que después del mar había un vacío o que al mundo lo sostenían dos tortugas, implica pensar en un límite físico. Pensar en el cielo como una bóveda sólida y no como una nada infinita no es una idea tan descabellada. De hecho, Albert Einstein concibe al Tiempo no como algo estático sino relativo, y al Espacio no como una nada sino más bien como un tejido hecho de materia que se puede curvar, transformar.  Esta concepción del Universo es más bien femenina, pues no concibe al Tiempo de forma lineal, tampoco supone opuestos binarios tipo realidad-mentira, cielo-infierno, sino una serie de realidades que se superponen, ad infinitum. No está de más pensar que en The Matrix el propio «desierto de lo real» está generado por otra Matrix. Así, la realidad sería una infinitud de Matrix o más bien de Matrioshkas que habitan no un solo Universo masculino sino una infinidad de universos, por qué no, femeninos.

Esta idea de varias copias o versiones de la realidad contradice la de la sacralidad del original, del “aura” que hablaba Walter Benjamin. Sin un original no hay un Dios. No se habla de uno, sino de varios. "Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres”, dijo Jorge Luis Borges. En The Matrix, la fuerza antagónica no está representada en un solo individuo: los agentes Smith, los clones, no son más que la representación del miedo a la copia así como la materialización del fenómeno de deshumanización. El enemigo no tiene alma, es varios cuerpos que no son ninguno. Esto se debe a que la matrix no es algo que tenga dueño, ni forma, ni que sea comandada por un individuo. ¿Qué es la matrix?, ¿Quién es la matrix? ¿Quién mueve los hilos? .No lo hace un solo individuo, sino un coro. La matrix es la representación física (el gran ordenador) del sistema. Además de ser una metáfora de nuestra condición metafísica en el universo, la matrix es una metáfora de nuestra condición social en este mundo, una metáfora del capitalismo. En palabras del filósofo esloveno Slavoj Zizek: La matrix es simplemente el «gran otro» lacaniano, el orden simbólico virtual, la red que estructura nuestra realidad.” Es El Gran Otro el que mueve los hilos. Y el Gran Otro no existe. El Gran Otro somos nosotros.  

(Publicado originalmente en la revista Baibeca) 


[1] Larry Wachowski nació en Chicago en 1965. En una conferencia de prensa otorgada en el mes de septiembre de 2012, en el Festival de Cine Internacional de Toronto, dio a conocer públicamente su cambio de sexo y su nuevo nombre: Lana Wachowski. Andrew Paul "Andy" Wachowski, nació en Chicago en1967. El 8 de marzo de 2016, Andy reveló durante una entrevista al periódico LGBT de Chicago Windy City Times, que igualmente se declaraba una mujer transgénero llamada Lili Wachowski .

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